No saben que me encuentro detrás de los arbustos, observando sus movimientos, percibiendo sus aromas, invadiendo su intimidad, él es morocho, alto y con un cuerpo envidiable, ella es más bien baja, muy voluptuosa y con unos ojos café haciendo juego con su pelo, ambos están allí, a menos de diez metros en total desnudez, son una clara invitación a la perversión pero yo poseo otro rango, se pasean por este maravilloso jardín, de a ratos se toquetean, comen, hacen el amor y se recuestan sobre el pasto a dormir, una vez intente acercarme para verlos con más detalle, conozco cada pliegue de su humanidad pero la curiosidad siempre rige, ella murmuro entre sueños y muy cuidadoso me aleje devuelta a las sombras no sin antes probar el sabor de su cuerpo, hace tanto que los vigilo que creo improductivo utilizar tantos esfuerzos en esta tarea, pienso que ella intuye mi presencia, siempre que algún animalejo produce ruidos voltea en la dirección en que yo estoy e inclusive casi puedo asegurar que en una ocasión me guiño un ojo, se que insinuar es siempre la mejor arma por lo que he decidido pedirle a una amiga busque hecho alguno para poder ajusticiarles, ella se acerca a ellos y les murmura algo, vuelve mi amiga al escondrijo y orgullosa me mira con sus ojos rasgados, volteo mi mirada hacia el hombre y la mujer desnuda, una sonrisa se figura en mi rostro, al fin pecan, al fin podré arrojarlos fuera de este paraíso que jamás debí compartir con ellos, salgo de los arbustos y camino con una seguridad aterradora, cuando me acerco lo suficiente los señalo con el dedo índice y en un tono omnipotente los acuso.
“¡Adán!… ¡Eva!… ¡han comido el fruto prohibido!”
martes, 30 de marzo de 2010
domingo, 28 de febrero de 2010
Conversaciones entre un raton y una hormiga
Un ratón caminaba muy placido sobre las hierbas de una montaña cuando vio a un par de pequeñas hormigas que se dirigían en su mismo sentido bajo sus pies, detuvo a una
-Hormiguita, dime como te llamas-
La hormiguita siguió su paso firme a pesar del abrumador coloso que le solicitaba su atención
-Hormiguita, respóndeme o no te dejare pasar- agrego el ratón sentándose en el camino
La hormiguita al darse cuenta de que seria un fastidio que el ratón se interpusiera entre su posición y el de su hormiguero decidió dar el brazo a torcer, parsimoniosa levanto su mirada
-No tengo nombre, somos tantas que seria imposible que lo tuviésemos, mi vida no es como la tuya amigo ratón, yo trabajo desde antes que el sol aparezca hasta mucho después que este se pierde por aquel horizonte, el trabajo es mi ley, por favor no me estorbes-
-Vaya ley que tienes, dime amiga hormiguita, ¿como es que soportas trabajar durante toda tu vida?-
-No vivo lo suficiente para poder quejarme o incluso regocijarme de lo hecho, seguro sabes que mi vida no se extiende mas de dos semanas, después yo viajo a otros terrenos para continuar mi labor, lejos de aquí y ahora-
-Suena como un lindo lugar… o una mentira para consolarse-
-No lo se, supongo que el tiempo va a develar ese misterio, por lo pronto debo continuar llevando estas hojas, levántate de mi camino amigo ratón, he cumplido con mi parte, ahora te toca a ti-
El ratón se encontraba anonadado
-¿Y tú crees en realidad que el que tú entregues ese pedacito de hoja hará una gran diferencia en tu colonia?-
-De no ser así no me esforzaría para lograr que despejes mi camino y el de mis compañeras-
-Eres muy trabajadora hormiguita, pero además eres demasiado ingenua, una pedacito de hoja no hace la diferencia, podría conseguirte cientos de pedacitos como ese, es mas, podría incluso darte ramas con hojas completas de los cuales extraerías millones de pedacitos-
-Aunque trajeras todas las hojas del mundo no seria igual, este pedacito de hoja lo encontré yo solita, además lo corte en perfecto dibujo para trasladarlo sin sufrir molestia alguna, tiene la textura necesaria para generar alimento, es cierto que tu podrías traerme cientos de hojas pero tendría que hacer el mismo trabajo o quizás mas ya que una vez terminada la separación, evaluación, selección y faena de las hojas disponibles el viaje para conseguir mas hojas seria en forma cuantitativa de una extensión mas grande-
-Comprendo tu razonamiento amiga hormiguita, no creo que alguna vez veamos las cosas de igual manera así que te dejare pasar para que continúes-
-Te lo agradezco amigo ratón, sin intención de ofenderte te voy a desear lo que nosotras deseamos para cualquier hormiguita, espero que el día que te toque enfrentar el viaje mas largo estés acompañada de miles de compañeros tuyos, créeme que cuando te sientes entre tanta gente el fin parece mucho menos aterrador-
-Ojala que disfrutes hormiguita tus días de trabajo-
-Ojala que seas feliz ratón-
El ratón se marcho sin voltear la vista atrás, se encontraba muy confundido pero a pesar de que jamás volvería a hablar con aquella hormiguita en vida tenia la certeza que esta lo esperaría en algún otro lugar
-Hormiguita, dime como te llamas-
La hormiguita siguió su paso firme a pesar del abrumador coloso que le solicitaba su atención
-Hormiguita, respóndeme o no te dejare pasar- agrego el ratón sentándose en el camino
La hormiguita al darse cuenta de que seria un fastidio que el ratón se interpusiera entre su posición y el de su hormiguero decidió dar el brazo a torcer, parsimoniosa levanto su mirada
-No tengo nombre, somos tantas que seria imposible que lo tuviésemos, mi vida no es como la tuya amigo ratón, yo trabajo desde antes que el sol aparezca hasta mucho después que este se pierde por aquel horizonte, el trabajo es mi ley, por favor no me estorbes-
-Vaya ley que tienes, dime amiga hormiguita, ¿como es que soportas trabajar durante toda tu vida?-
-No vivo lo suficiente para poder quejarme o incluso regocijarme de lo hecho, seguro sabes que mi vida no se extiende mas de dos semanas, después yo viajo a otros terrenos para continuar mi labor, lejos de aquí y ahora-
-Suena como un lindo lugar… o una mentira para consolarse-
-No lo se, supongo que el tiempo va a develar ese misterio, por lo pronto debo continuar llevando estas hojas, levántate de mi camino amigo ratón, he cumplido con mi parte, ahora te toca a ti-
El ratón se encontraba anonadado
-¿Y tú crees en realidad que el que tú entregues ese pedacito de hoja hará una gran diferencia en tu colonia?-
-De no ser así no me esforzaría para lograr que despejes mi camino y el de mis compañeras-
-Eres muy trabajadora hormiguita, pero además eres demasiado ingenua, una pedacito de hoja no hace la diferencia, podría conseguirte cientos de pedacitos como ese, es mas, podría incluso darte ramas con hojas completas de los cuales extraerías millones de pedacitos-
-Aunque trajeras todas las hojas del mundo no seria igual, este pedacito de hoja lo encontré yo solita, además lo corte en perfecto dibujo para trasladarlo sin sufrir molestia alguna, tiene la textura necesaria para generar alimento, es cierto que tu podrías traerme cientos de hojas pero tendría que hacer el mismo trabajo o quizás mas ya que una vez terminada la separación, evaluación, selección y faena de las hojas disponibles el viaje para conseguir mas hojas seria en forma cuantitativa de una extensión mas grande-
-Comprendo tu razonamiento amiga hormiguita, no creo que alguna vez veamos las cosas de igual manera así que te dejare pasar para que continúes-
-Te lo agradezco amigo ratón, sin intención de ofenderte te voy a desear lo que nosotras deseamos para cualquier hormiguita, espero que el día que te toque enfrentar el viaje mas largo estés acompañada de miles de compañeros tuyos, créeme que cuando te sientes entre tanta gente el fin parece mucho menos aterrador-
-Ojala que disfrutes hormiguita tus días de trabajo-
-Ojala que seas feliz ratón-
El ratón se marcho sin voltear la vista atrás, se encontraba muy confundido pero a pesar de que jamás volvería a hablar con aquella hormiguita en vida tenia la certeza que esta lo esperaría en algún otro lugar
lunes, 25 de enero de 2010
Fama
Tenia la fama de ser el hombre mas solitario del mundo, alguien que sin despertar la menor sospecha desdeñaba a quien conocía, su condición no se debía al mal carácter, muchos pensaban que era consecuencia de algún trauma, cuando me entere del raro prestigio de este hombre no dude en ir a hablar con él, quizás supiera algo que la mayoría ignora, quizás estaba en sus manos la llave para comprender los males de este mundo, quizás solo era un loco.
Golpee la puerta de Emiliano Aldemonio, la calle era Rivadavia y el numero de su puerta era el 430, no paso nada, insistí unas cuantas veces mas, tampoco respondieron, mientras me marchaba rescindiendo mi decisión resonó un crujido traído del pasado, una muchacha de tez muy blanca asomo su cabeza
-¿Qué queres?- me indago
-Ver al señor Aldemonio, ¿se encuentra?-
-Si, pero el no desea verlo, si lo quisiera yo lo sabría- me puso en jaque
-No me presente aun, soy Alanis Nuñez…- tenia que improvisar- periodista de personajes ilustres-
En ese momento la pálida portera cambio el gesto, algo semejante a una sonrisa la ilumino, cerro la puerta con ese crujido antiguo y luego una vez más volvió a crujir cuando la abrió por completo
-Adelante, el señor lo espera-
Nos dirigimos a través de un pasillo color crema, a los costados cuadros de diferentes autores pero siempre con el mismo rostro adornaban el recorrido, aunque imperfectos era fácil descubrir que era el rostro de la muchacha que me guiaba, cuando el pasillo termino un gran salón se abrió delante de nosotros, en el medio dos sillas una de las cuales esperaba ser ocupada, en la otra un anciano
-Ve a preparar algo para tomar- le grito a la portera con su voz disfoníca
-Asi que usted es el famoso Emilio Aldemonio-
-Exacto, mucho gusto en conocerlo-
-El gusto es mió-
Me acerque para darle la mano pero el la rehusó con una seña
-Tome asiento ¿Se puede saber como ha llegado hasta mí?-
-Seguro, en el diario nacional salio una lista con los personajes más extraños, entre ellos estaba usted, la persona más solitaria del mundo-
-Mi inversión ha dado sus frutos, mi rostro en el diario, ¿lo puede creer?, se oye tan lejano-
-Si que lo creo, ¿acaso soy el único que ha tratado de encontrarlo?-
-No, pero usted cumple con las características necesarias para motivarme, ¿Qué edad posee?-
-23 años, cumplo los 24 en un par de semanas-
-Perfecto-
-Señor Aldemonio me explicaría porque se hizo acreedor a tal fama-
-Se lo contare pero guardo muy poca fe de que lo crea, al menos en un comienzo-
-Pruébeme-
-Yo soy unos de los primeros nativos de este país, nací en 1806 y tuve la dicha de conocer a San Martin y a Rosas, es mas, puedo contarle que combatí junto a Rosas en la famosa batalla de Cepeda, una vez caído, Rosas migro a Inglaterra, yo me quede aquí-
-¿Me esta diciendo que tiene 200 años?, no hay prueba que resista tal delirio-
-Déjeme continuar por favor, cuando nuestra cuasi guerra civil finalizo los pocos sobrevivientes no tuvimos de que vivir, yo me hice periodista y a poco de comenzar mi carrera escuche que el famoso español errante habitaba en el norte de la provincia, en lo que ahora es la ciudad de Campana, fue en esta misma casa, era un hombre avejentado con unas cataratas que no podía ver ni sus propias manos, cuando lo entreviste y mientras hablamos el español errante comenzó a… a… digamos que a desenvejecer, en ese entonces descubrí que mientras para algunos las palabras son como la sal que seca para otros las palabras son agua que devuelven la vida, por eso no podía dejarme entrevistar por cualquiera, la fama de hombre solitario es cierta, mas que con el pequeño diablito que actúa de casera no hablo con nadie, pero la fama conseguida con dinero fue la excusa para conversar con alguien que me rejuvenezca, estoy hablando de ti, ¿o acaso no notaste que mi voz se ha puesto mas firme y que alguna arruga se ha borrado?-
Era cierto pero no adjudicaba ese hecho a nuestra conversación
-Entonces mientras sigamos hablando mas vas a rejuvenecer-
-Así es-
-Entonces hablemos-
No se bien porque pero quería comprobar que todo era un fraude, que estaba loco o que al menos deliraba por vaya a saber uno que enfermedad, estuvimos hablando durante mas de diez horas, hablamos de fútbol, política, cine y literatura, era fácil ver que su personaje se encontraba bien elaborado, todos sus gustos databan de personas de un pasado semicercano.
Aun no puedo creer lo que sucedió una hora después, poco a poco mientras hablábamos Emiliano Aldemonio rejuvenecía mas y mas, a las horas de haber comenzado parecía un adulto maduro, entrada la madrugada su rostro era el de un hombre de 35 años, al amanecer y casi a punto de irme este hombre era tan joven como yo, no podía creer lo que veía, de seguro en todo momento fue joven pero había actuado para hacer mas realista el papel, al final cuando parecía de mi edad mire mi reloj y eran las 9 am, tenia que encontrarme con Cintia al mediodía, quise despedirme pero en lugar de mi voz de barítono brillante salio de dentro de mi una voz arenosa y perezosa
-Creo que es hora de que me vaya-
-El que se va soy yo, en cambio tú vas a tener que quedarte a esperar aquí-
-¿A esperar que?-
Entonces mire mis manos y vi el horror, mis dedos estaban muy arrugados, mis manos estaban iguales y llenas de pecas, me levante lo mas rápido que pude y al mirar un espejo en vez de verme a mi vi a un viejo decrepito pero, un momento, ese viejo decrepito era yo, era exacto como luciría yo en muchos años, mas de los que esperaba vivir, mientras me tocaba tratando de sacarme la vejez de encima Emiliano Aldemonio hurgo entre mi bolso, saco dinero y tarjetas de crédito
-Solo porquerías llevas, espero que esto me alcance para continuar mi vida donde la deje-
-No, para, no podes hacerme esto, yo te di juventud y ¿te vas a ir asi nomás?-
-Tienes razón, allí detrás de ti hay acrílicos y telas para que pintes, espero que haga mas llevadera tu eternidad aquí, deseo aclararte, si tu no posees menos de 24 años no puedes salir por el corredor-
Emiliano Aldemonio salio por el pasillo que una noche atrás yo había cruzado, intente seguirlo pero el cuerpo demacrado que tenia no podía siquiera seguir un caminar veloz, cuando quise atravesar el pasillo se fue alargando mas y mas, cada paso que hacia sobre el pasillo este era un paso mas largo, después de recorrer lo que correspondía a 100 metros me rendí, la puerta al final del pasillo se abrió y cerro, Emiliano Aldemonio ya había escapado, volví a las dos sillas, tenia toda la eternidad para aprender a pintar pero no tenia ninguno modelo mas que la habitación vacía en la que me encontraba, de pronto desde el mismo pasillo que yo intente traspasar apareció la ama de llaves con el te
-El amo dibujaba todo el tiempo, muchas pinturas me las dio a mi para que las vendiera, con el dinero compro su extraña fama-
-Ya me di cuenta- aun me sonaba extraña mi voz- pero para eso hay que esperar mucho, primero que yo aprenda a pintar, después que la vendas, mas tarde que consigamos mucho dinero y al final que alguien acepte crearme la fama por dinero, mejor haré esto, voy a escribir un cuento especificando esta dirección, asi si alguien curioso desea saber si el cuento es verdad vendrá a verme y cuando llegue…-
Golpee la puerta de Emiliano Aldemonio, la calle era Rivadavia y el numero de su puerta era el 430, no paso nada, insistí unas cuantas veces mas, tampoco respondieron, mientras me marchaba rescindiendo mi decisión resonó un crujido traído del pasado, una muchacha de tez muy blanca asomo su cabeza
-¿Qué queres?- me indago
-Ver al señor Aldemonio, ¿se encuentra?-
-Si, pero el no desea verlo, si lo quisiera yo lo sabría- me puso en jaque
-No me presente aun, soy Alanis Nuñez…- tenia que improvisar- periodista de personajes ilustres-
En ese momento la pálida portera cambio el gesto, algo semejante a una sonrisa la ilumino, cerro la puerta con ese crujido antiguo y luego una vez más volvió a crujir cuando la abrió por completo
-Adelante, el señor lo espera-
Nos dirigimos a través de un pasillo color crema, a los costados cuadros de diferentes autores pero siempre con el mismo rostro adornaban el recorrido, aunque imperfectos era fácil descubrir que era el rostro de la muchacha que me guiaba, cuando el pasillo termino un gran salón se abrió delante de nosotros, en el medio dos sillas una de las cuales esperaba ser ocupada, en la otra un anciano
-Ve a preparar algo para tomar- le grito a la portera con su voz disfoníca
-Asi que usted es el famoso Emilio Aldemonio-
-Exacto, mucho gusto en conocerlo-
-El gusto es mió-
Me acerque para darle la mano pero el la rehusó con una seña
-Tome asiento ¿Se puede saber como ha llegado hasta mí?-
-Seguro, en el diario nacional salio una lista con los personajes más extraños, entre ellos estaba usted, la persona más solitaria del mundo-
-Mi inversión ha dado sus frutos, mi rostro en el diario, ¿lo puede creer?, se oye tan lejano-
-Si que lo creo, ¿acaso soy el único que ha tratado de encontrarlo?-
-No, pero usted cumple con las características necesarias para motivarme, ¿Qué edad posee?-
-23 años, cumplo los 24 en un par de semanas-
-Perfecto-
-Señor Aldemonio me explicaría porque se hizo acreedor a tal fama-
-Se lo contare pero guardo muy poca fe de que lo crea, al menos en un comienzo-
-Pruébeme-
-Yo soy unos de los primeros nativos de este país, nací en 1806 y tuve la dicha de conocer a San Martin y a Rosas, es mas, puedo contarle que combatí junto a Rosas en la famosa batalla de Cepeda, una vez caído, Rosas migro a Inglaterra, yo me quede aquí-
-¿Me esta diciendo que tiene 200 años?, no hay prueba que resista tal delirio-
-Déjeme continuar por favor, cuando nuestra cuasi guerra civil finalizo los pocos sobrevivientes no tuvimos de que vivir, yo me hice periodista y a poco de comenzar mi carrera escuche que el famoso español errante habitaba en el norte de la provincia, en lo que ahora es la ciudad de Campana, fue en esta misma casa, era un hombre avejentado con unas cataratas que no podía ver ni sus propias manos, cuando lo entreviste y mientras hablamos el español errante comenzó a… a… digamos que a desenvejecer, en ese entonces descubrí que mientras para algunos las palabras son como la sal que seca para otros las palabras son agua que devuelven la vida, por eso no podía dejarme entrevistar por cualquiera, la fama de hombre solitario es cierta, mas que con el pequeño diablito que actúa de casera no hablo con nadie, pero la fama conseguida con dinero fue la excusa para conversar con alguien que me rejuvenezca, estoy hablando de ti, ¿o acaso no notaste que mi voz se ha puesto mas firme y que alguna arruga se ha borrado?-
Era cierto pero no adjudicaba ese hecho a nuestra conversación
-Entonces mientras sigamos hablando mas vas a rejuvenecer-
-Así es-
-Entonces hablemos-
No se bien porque pero quería comprobar que todo era un fraude, que estaba loco o que al menos deliraba por vaya a saber uno que enfermedad, estuvimos hablando durante mas de diez horas, hablamos de fútbol, política, cine y literatura, era fácil ver que su personaje se encontraba bien elaborado, todos sus gustos databan de personas de un pasado semicercano.
Aun no puedo creer lo que sucedió una hora después, poco a poco mientras hablábamos Emiliano Aldemonio rejuvenecía mas y mas, a las horas de haber comenzado parecía un adulto maduro, entrada la madrugada su rostro era el de un hombre de 35 años, al amanecer y casi a punto de irme este hombre era tan joven como yo, no podía creer lo que veía, de seguro en todo momento fue joven pero había actuado para hacer mas realista el papel, al final cuando parecía de mi edad mire mi reloj y eran las 9 am, tenia que encontrarme con Cintia al mediodía, quise despedirme pero en lugar de mi voz de barítono brillante salio de dentro de mi una voz arenosa y perezosa
-Creo que es hora de que me vaya-
-El que se va soy yo, en cambio tú vas a tener que quedarte a esperar aquí-
-¿A esperar que?-
Entonces mire mis manos y vi el horror, mis dedos estaban muy arrugados, mis manos estaban iguales y llenas de pecas, me levante lo mas rápido que pude y al mirar un espejo en vez de verme a mi vi a un viejo decrepito pero, un momento, ese viejo decrepito era yo, era exacto como luciría yo en muchos años, mas de los que esperaba vivir, mientras me tocaba tratando de sacarme la vejez de encima Emiliano Aldemonio hurgo entre mi bolso, saco dinero y tarjetas de crédito
-Solo porquerías llevas, espero que esto me alcance para continuar mi vida donde la deje-
-No, para, no podes hacerme esto, yo te di juventud y ¿te vas a ir asi nomás?-
-Tienes razón, allí detrás de ti hay acrílicos y telas para que pintes, espero que haga mas llevadera tu eternidad aquí, deseo aclararte, si tu no posees menos de 24 años no puedes salir por el corredor-
Emiliano Aldemonio salio por el pasillo que una noche atrás yo había cruzado, intente seguirlo pero el cuerpo demacrado que tenia no podía siquiera seguir un caminar veloz, cuando quise atravesar el pasillo se fue alargando mas y mas, cada paso que hacia sobre el pasillo este era un paso mas largo, después de recorrer lo que correspondía a 100 metros me rendí, la puerta al final del pasillo se abrió y cerro, Emiliano Aldemonio ya había escapado, volví a las dos sillas, tenia toda la eternidad para aprender a pintar pero no tenia ninguno modelo mas que la habitación vacía en la que me encontraba, de pronto desde el mismo pasillo que yo intente traspasar apareció la ama de llaves con el te
-El amo dibujaba todo el tiempo, muchas pinturas me las dio a mi para que las vendiera, con el dinero compro su extraña fama-
-Ya me di cuenta- aun me sonaba extraña mi voz- pero para eso hay que esperar mucho, primero que yo aprenda a pintar, después que la vendas, mas tarde que consigamos mucho dinero y al final que alguien acepte crearme la fama por dinero, mejor haré esto, voy a escribir un cuento especificando esta dirección, asi si alguien curioso desea saber si el cuento es verdad vendrá a verme y cuando llegue…-
martes, 17 de noviembre de 2009
Noche buena
Esta vez lo esperaba despierto, era mi oportunidad numero veintiséis y no dejaría pasar un año mas para eliminar esa duda que me atormentaba desde que tenia uso de razón, ¿será cierto?, ¿será solo una estafa?, las horas transcurrían muy lentas, a paso imperceptible según mis ansias, el suave olor a fiesta invernal, un pan dulce despedazado que se secaba poco a poco sobre la mesa, desde muy temprano estaba allí, demasiadas horas en la misma pose, mirando al mismo sector de mi casa, en esta ocasión no podría sorprenderme al encontrar los regalos el día siguiente, con sigilo montaba guardia frente al árbol de navidad enmohecido por las lagrimas, no parpadeaba, casi ni respiraba, tenia la idea de que el mas mínimo descuido seria el momento en el que el hombre de rojo daría su golpe, los segundos pasaron hasta que se convirtieron en minutos y luego en horas, mi fe se desvanecía hasta que de repente oí un ruido a cascabeles y un golpe muy fuerte, cuando enfoque mis ojos en la chimenea allí estaba el hombre de la gran barriga con su bolsa y una barba digna del más antiguo de los reos, una sonrisa le dibujaba los labios de oreja a oreja pronunciando el mas estridente de los gritos que en mi vida escuche, “JO JO JO”, aun me eriza la piel recordarlo, lo ataque con preguntas que llevaba dentro de mi, ¿quién sos?, ¿donde vivís?, ¿porque nunca me traes el regalo que yo quiero?, ¿cómo sabes quien se porta mal y quien bien?, el me miro de forma paternal y me dijo que no tenia el tiempo para responderme todo eso, tardaría toda una noche y solo disponía de segundos para entrar, dejar el regalo y luego marcharse en todos los hogares del mundo, yo le insistí, le suplique, le llore, cuando percibí que eso no funcionaba lo tome del cuello y lo forcé a sentarse en una silla, allí lo ate y ante mi sorpresa por la situación comenzamos una charla muy fluida, le conté de mis problemas con Silvana, de lo mucho que se complicaba existir, de mi recuperación exitosa del manicomio, el siempre me sonrió dándome pequeños consejos útiles, cuando finalice me comento de lo largo que eran sus viajes, de la cantidad de cosas insólitas que le habían ocurrido y de un montón de cosas mas que ya no recuerdo, al final lo mire con tristeza y me pregunto que ocurría, tantas expectativas, tantos deseos, ¿por qué nunca me diste lo que te pedía?, el hombre vestido de Papa Noel me miró a los ojos y me respondió casi susurrándome, siempre te he dado lo que necesitas pero lo que deseas no siempre es lo que necesitas, incrédulo me quede pensando en sus palabras, el silencio agrietaba la tranquilidad, lo observe de nuevo y me dirigí a la otra habitación para asegurarme de algunos detalles antes de dar el siguiente paso, cuando regrese mi mirada era sombría y Papa Noel debió notarlo pero jamás demostró su propio terror, cuando me dirigí a él con un machete no vacile en lo que haría, no se cuantos golpes le di, estaba enfurecido, mientras había salido de la habitación llame a mi hermano para contarle lo que ocurría en mi casa pero me respondió la pequeña Isabel, mi sobrina, y me contó del montón de cosas que le había dejado Papa Noel, allí me di cuenta de que el que se encontraba en mi sala era un impostor y solo para evitar que volviera a cometer el mismo fraude con alguna otra persona decidí acabar con él en la sala de mi casa
miércoles, 5 de agosto de 2009
Dante en el mas alla
Pobre Dante, aquel sitio no era como lo habia soñado, no existian los circulos del infierno ni tampoco las puertas del paraíso, no habia un camino espinoso para recuperar a una amada ni un barquero al cual engañar para cruzar de una orilla a otra de un rio fetido, a su lado existia el vacio y no un alma que buscando la absolución de sus pecados lo guiara por los senderos adecuados explicándole todo lo que sus ojos admiraban, no habia nada que observar, cuando Dante llego a esos bosques de ausencia solo quietud y silencio habitaban, grito desesperado, grito nuevamente aun con mas fuerza, una y otra vez grito hasta que su garganta comenzo a sangrar, solo el y un suelo de tierra existian, y oscuridad, mucha oscuridad, ya sin fuerzas Dante se arrodillo rezando, casi suplicando, que ese en quien el creia fuera para reconfortarlo pero todo continuo igual, era una noche extraña y el un extraño en esa noche, juro que rezaria mil dias pero sin los ocasos es difícil contar el tiempo, desde aquel dia en que prometio se encuentra arodillado murmurando aquello que aprendio desde pequeñuelo, aquellas frases ridículas y repetitivas que nunca olvidara por el resto de los tiempos, solo y en compañía de ausencia
domingo, 2 de noviembre de 2008
Cinco escritores
Mientras varias ideas revolotean sobre mi tomo una al azar y la plasmo en una hoja, me lleva a lugares dentro de mi que ignoraba que existian, me pasea sobre mi consciente e inconsciente, me alegra y me entristece, me demuestra que pierdo el tiempo de la forma mas constructiva y que si yo no la escribiera alguien mas lo haria, son ideas que flotan en el aire, no mias, no de nadie, solo estan alli esperando ser usadas, con una sonrisa de comprension, con olor a fresias frescas
Alberto se encuentra sentado en su silla de madera frente al escritorio, una luz amarilla y tenue ilumina la pequeña habitacion añeja, sus ojos se pierden en la nada mientras apoya su rostro sobre la mano izquierda, en la otra un lapiz con poca punta y sobre el algunas pequeñas ideas, toma una sin moverse, sin siquiera desviar la vista, y la examina, piensa en sus posibilidades, en sus idas y vueltas, mientras la coloca nuevamente en su lugar y toma otra, ninguna es de su agrado, todas mienten
Su vida es un fiasco, su existencia un desperdicio, Adan escribe para vaciar sus penas, algunos se hunden en una botella de vodka, el prefiere el agonizante olor a hojas mezclado con fragancia a tinta, nunca imagino que su obra trascenderia su vida, nunca creyo que el poder de una palabra traspasara el tiempo y las generaciones, mientras muere, un Junio frio y futuro, su obra dara sus primeros pasos, aquella misma que se convertira en un libro de culto y respeto, pero eso nunca lo sabra el
El amor la trastorna, Asi Jime compone las mas atroces pero bellas lineas de amor, un retoque por aqui, otro retoque por alli, pule sus poesias y haikus hasta que brillan con la misma luz que ella, es un pena ver su silueta tras un monitor inerte, es una injusticia que nadie se atreva a amarla como ella lo desea, solo sus ojos llenos de dulzura denotan su alma ajetreada por sentimientos, solo sus delicadas manos traducen el pulso exacto de su incertidumbre, bella y ajena, asi es ella
Luisa sueña y escribe, toma una foto y continua escribiendo, escribe para que su alma sea libre, para volar mas alto que el sol, sus sueños son tan grandes que no caben en ella por lo que mas de una vez los ata en el respaldo de su cama, alli los tiene cerca, el problema es cuando viaja y solo puede llevar en su maleta un par de ellos, en estas circunstancias toma solo las imprenscindibles y se dedica a escribir nuevos sueños de ochenta y nueve palabras exactas
Alberto se encuentra sentado en su silla de madera frente al escritorio, una luz amarilla y tenue ilumina la pequeña habitacion añeja, sus ojos se pierden en la nada mientras apoya su rostro sobre la mano izquierda, en la otra un lapiz con poca punta y sobre el algunas pequeñas ideas, toma una sin moverse, sin siquiera desviar la vista, y la examina, piensa en sus posibilidades, en sus idas y vueltas, mientras la coloca nuevamente en su lugar y toma otra, ninguna es de su agrado, todas mienten
Su vida es un fiasco, su existencia un desperdicio, Adan escribe para vaciar sus penas, algunos se hunden en una botella de vodka, el prefiere el agonizante olor a hojas mezclado con fragancia a tinta, nunca imagino que su obra trascenderia su vida, nunca creyo que el poder de una palabra traspasara el tiempo y las generaciones, mientras muere, un Junio frio y futuro, su obra dara sus primeros pasos, aquella misma que se convertira en un libro de culto y respeto, pero eso nunca lo sabra el
El amor la trastorna, Asi Jime compone las mas atroces pero bellas lineas de amor, un retoque por aqui, otro retoque por alli, pule sus poesias y haikus hasta que brillan con la misma luz que ella, es un pena ver su silueta tras un monitor inerte, es una injusticia que nadie se atreva a amarla como ella lo desea, solo sus ojos llenos de dulzura denotan su alma ajetreada por sentimientos, solo sus delicadas manos traducen el pulso exacto de su incertidumbre, bella y ajena, asi es ella
Luisa sueña y escribe, toma una foto y continua escribiendo, escribe para que su alma sea libre, para volar mas alto que el sol, sus sueños son tan grandes que no caben en ella por lo que mas de una vez los ata en el respaldo de su cama, alli los tiene cerca, el problema es cuando viaja y solo puede llevar en su maleta un par de ellos, en estas circunstancias toma solo las imprenscindibles y se dedica a escribir nuevos sueños de ochenta y nueve palabras exactas
martes, 12 de agosto de 2008
Carla
El calor de la soledad lo abrumaba, Carla se habia marchado hacia algunas horas pero el aun sentia las marcas de sus labios, la ternura de sus caricias y el aroma a sudor... solo se encontraba el, dos copas con vino y unas sabanas tiradas en el piso
¿Cuanto habria durado la visita? No pudo resistirse a arrojarse sobre ella apenas cruzo el umbral de su casa, intento rasgarle la ropa desesperado, como si estuviera asfixiandose, en realidad el se ahogaba en la soledad, Carla lo detuvo, Carla era suspenso en su monotona y cotidiana vida, una vez superado el primer arrebato de pasion sus manos comenzaron a temblar, quiso disimularlo perfilandose hacia otra direccion pero ella lo noto, las tomo delicadamente y las llevo a su pecho mientras lo sentaba en su cama, lo calmo aunque fuera solo por un instante, Carla se paro y sin pronunciar lleno dos copas con vino que el habia preparado antes y olvidado despues, la luz tenue remarcaban sus suaves ojos negros y ese pequeño lunar sobre el labio le recordaba a una estrella oscura en su afan de conquisar los cielos, brindaron y probaron ese Malebc añejado, Carla bebio otro sorbo algo mas largo y profundo, lo miro fijamente y con una sonrisa inocente pero maligna comenzo a quitarle la camisa suavemente con sus manos de seda, cada desliz, cada caricia, se grababa en sus sensaciones, en sus recuerdos, en su alma, Carla beso sus manos, su pecho, luego sus brazos, ella era una exquisita amante que sabia llevarlo hasta el limite de la cordura para dejarlo caer en su atroz inmundes, poco a poco el placer y la lujuria se adueñaron del control, el ya no manejaba su cuerpo, solo seguia armoniosamente los compases del cuerpo de Carla, el se fusiono en ella, se perdio en el calor de su cuerpo, en sus fungidas, en su olor a fantasia barata y en su boca con sabor a muchos...
Cuando todo finalizo y mientras el dormia Carla se levanto, recogio el ropaje desparramado y se vistio sigilosamente, tomo los 50 pesos sobre la mesa de luz y se marcho
¿Cuanto habria durado la visita? No pudo resistirse a arrojarse sobre ella apenas cruzo el umbral de su casa, intento rasgarle la ropa desesperado, como si estuviera asfixiandose, en realidad el se ahogaba en la soledad, Carla lo detuvo, Carla era suspenso en su monotona y cotidiana vida, una vez superado el primer arrebato de pasion sus manos comenzaron a temblar, quiso disimularlo perfilandose hacia otra direccion pero ella lo noto, las tomo delicadamente y las llevo a su pecho mientras lo sentaba en su cama, lo calmo aunque fuera solo por un instante, Carla se paro y sin pronunciar lleno dos copas con vino que el habia preparado antes y olvidado despues, la luz tenue remarcaban sus suaves ojos negros y ese pequeño lunar sobre el labio le recordaba a una estrella oscura en su afan de conquisar los cielos, brindaron y probaron ese Malebc añejado, Carla bebio otro sorbo algo mas largo y profundo, lo miro fijamente y con una sonrisa inocente pero maligna comenzo a quitarle la camisa suavemente con sus manos de seda, cada desliz, cada caricia, se grababa en sus sensaciones, en sus recuerdos, en su alma, Carla beso sus manos, su pecho, luego sus brazos, ella era una exquisita amante que sabia llevarlo hasta el limite de la cordura para dejarlo caer en su atroz inmundes, poco a poco el placer y la lujuria se adueñaron del control, el ya no manejaba su cuerpo, solo seguia armoniosamente los compases del cuerpo de Carla, el se fusiono en ella, se perdio en el calor de su cuerpo, en sus fungidas, en su olor a fantasia barata y en su boca con sabor a muchos...
Cuando todo finalizo y mientras el dormia Carla se levanto, recogio el ropaje desparramado y se vistio sigilosamente, tomo los 50 pesos sobre la mesa de luz y se marcho
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

